En los últimos años, los suplementos alimenticios han pasado de ocupar un lugar discreto en la farmacia a convertirse en protagonistas de conversaciones, vídeos virales y rutinas de autocuidado. Magnesio para descansar mejor, colágeno para la piel, vitamina C para las defensas, melatonina para dormir, adaptógenos para el estrés o complejos multivitamínicos para tener más energía. La lista crece casi al mismo ritmo que las dudas.
El problema no está en los suplementos en sí. Muchos pueden ser útiles cuando se eligen bien, se ajustan a una necesidad real y se toman en la dosis adecuada. El problema aparece cuando se compran por impulso, se combinan sin criterio o se toman durante meses sin revisar si realmente hacen falta.
Precisamente sobre este tema habló Fátima Rachdan, farmacéutica y fundadora de Fem Farmacia, en una entrevista en el programa de Intereconomía a media sesión, que incluye una sección de salud los lunes. Una conversación muy necesaria en un momento en el que muchas personas tienen la despensa llena de botes de vitaminas, minerales y extractos naturales sin saber si son adecuados para ellas.
Por qué tomamos más suplementos que nunca
Hay una razón evidente: la información sobre salud está por todas partes. Redes sociales, vídeos cortos, recomendaciones de influencers, testimonios personales y mensajes muy atractivos que prometen mejorar el sueño, la energía, la piel, la digestión o el estado de ánimo.
Y es normal que muchas personas se sientan identificadas. ¿Quién no ha pasado una época de cansancio? ¿Quién no ha dormido mal? ¿Quién no ha sentido estrés, hinchazón digestiva o molestias articulares? Cuando alguien en redes cuenta que un suplemento le ha funcionado, es fácil pensar que también puede ser la solución para nosotras.
Pero en salud no todo se puede generalizar. Que un suplemento le siente bien a una persona no significa que sea adecuado para otra. La edad, los hábitos, la alimentación, las enfermedades previas, la medicación y hasta la calidad del producto pueden cambiar por completo la respuesta del organismo.
Por eso, Fátima Rachdan y todo el equipo de Fem Farmacia estamos comprometidos con una suplementación responsable, personalizada y basada en criterio profesional. Nos gusta hablar de bienestar, pero siempre desde la seguridad.
El mito de que “lo natural no hace daño”
Uno de los errores más frecuentes es pensar que, si algo es natural, se puede tomar sin riesgo. Sin embargo, muchos complementos naturales tienen actividad en el organismo. Algunos pueden modificar la absorción de medicamentos, influir en la tensión arterial, afectar al hígado, alterar el sistema hormonal o provocar efectos no deseados si se toman en exceso.
La frontera entre ayudar y perjudicar puede estar en la dosis, en la duración del tratamiento o en la combinación con otros productos. Por eso, no conviene tratar los suplementos como si fueran caramelos. Aunque muchos se vendan sin receta, siguen siendo productos que pueden tener impacto en la salud.
Riesgos de tomar suplementos sin asesoramiento
Tomar un suplemento sin saber si existe una necesidad real puede llevar a varios problemas. Uno de ellos es la toxicidad por exceso. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con determinados minerales o vitaminas cuando se superan las dosis recomendadas o se combinan varios productos que contienen los mismos ingredientes.
Otro riesgo importante son las interacciones. Muchas personas toman medicación para la tensión, el colesterol, la tiroides, la ansiedad, el sueño o anticonceptivos hormonales. En esos casos, antes de añadir cualquier suplemento conviene revisar si puede interferir con el tratamiento.
- El exceso de calcio puede aumentar el riesgo de cálculos renales en determinadas personas.
- El yodo puede influir en problemas tiroideos si se toma sin control.
- El hierro no debería tomarse sin confirmar déficit, porque puede generar sobrecarga y molestias digestivas.
- Algunos productos con cafeína, ginseng o estimulantes pueden no ser adecuados en personas con tensión alta.
- Determinados adaptógenos o productos “detox” pueden interactuar con medicación o no ser recomendables en ciertos perfiles.
La clave está en mirar a la persona completa, no solo el síntoma. No es lo mismo recomendar algo para el cansancio a una mujer con anemia confirmada que a una persona con estrés, mal descanso, alimentación insuficiente o medicación activa.
Suplementos y medicamentos: una combinación que debe revisarse
Una de las ideas más importantes de la entrevista es que el asesoramiento farmacéutico no se limita a decir qué producto puede ir bien. También consiste en revisar qué toma ya la persona, qué antecedentes tiene y si existe algún riesgo de interacción.
Por ejemplo, algunas personas que toman estatinas para el colesterol pueden pensar en añadir levadura de arroz rojo porque han oído que ayuda al perfil lipídico. Sin embargo, esta combinación no siempre es inocua y puede aumentar determinados riesgos, como molestias musculares o sobrecarga hepática, dependiendo del caso.
También hay que tener cuidado con suplementos energéticos en personas con hipertensión, con productos que puedan afectar a anticonceptivos hormonales o con combinaciones de varios complementos que repiten ingredientes. A veces el problema no está en un solo bote, sino en la suma de todos.
¿Importa dónde compras un suplemento?
Sí, importa. No solo por el producto, sino por el acompañamiento. En una farmacia, el equipo puede valorar la calidad, la trazabilidad, la composición, la forma de absorción y la adecuación del suplemento a cada persona.
La calidad no siempre se ve a simple vista. Dos productos pueden llamarse igual, pero tener formas químicas distintas, dosis diferentes, excipientes variados o niveles de evidencia muy desiguales. Además, un suplemento puede estar bien formulado y, aun así, no ser el adecuado para una persona concreta.
Comprar en una farmacia permite hacer preguntas, revisar medicación, valorar si tiene sentido tomarlo y decidir durante cuánto tiempo. En un supermercado o en internet, muchas veces el producto se elige sin ese filtro profesional.

¿Hay que hacer pausas con los suplementos?
Depende del suplemento. Algunos, como el colágeno o la vitamina C en dosis adecuadas, pueden tomarse de forma continuada en determinados casos. Pero otros necesitan pausas, seguimiento o una duración limitada.
Los adaptógenos, por ejemplo, no deberían convertirse en un hábito permanente sin revisión. La ashwagandha, la rhodiola u otros extractos vegetales pueden tener utilidad en contextos concretos, pero no son productos para tomar indefinidamente porque sí.
El error habitual es empezar un suplemento y dejarlo instalado en la rutina durante años, sin preguntarse si sigue haciendo falta. En Fem Farmacia creemos que suplementar también implica revisar, ajustar y retirar cuando ya no aporta valor.
Cómo saber si realmente necesitas un suplemento
Antes de recomendar un complemento, conviene entender qué está pasando. La falta de energía, por ejemplo, puede estar relacionada con descanso insuficiente, estrés, alimentación pobre, déficit de hierro, alteraciones tiroideas, cambios hormonales o simplemente una etapa de mayor demanda física y mental.
Por eso, el primer paso no siempre es añadir un bote más. Muchas veces empezamos por revisar hábitos, alimentación, descanso, digestión, medicación y síntomas. En algunos casos, puede ser necesario derivar a un médico, una nutricionista u otro profesional sanitario para realizar pruebas y confirmar si existe una carencia real.
- Revisa qué suplementos estás tomando y durante cuánto tiempo.
- Comprueba si varios productos contienen los mismos ingredientes.
- No empieces un suplemento nuevo si estás tomando medicación sin consultarlo.
- Evita comprar por impulso solo porque lo has visto en redes sociales.
- Consulta antes de tomar productos para tiroides, colesterol, tensión, sueño, hormonas o estrés.
El consejo de Fem Farmacia: más no siempre es mejor
La frase resume muy bien el mensaje de la entrevista: tomar más suplementos no significa tener más beneficios. A veces, lo más saludable no es añadir, sino simplificar. Elegir mejor. Priorizar lo que realmente necesitas. Y dejar de tomar aquello que no tiene sentido en tu caso.
La suplementación puede ser una gran herramienta dentro de un enfoque integrativo, especialmente cuando acompaña una buena alimentación, buenos hábitos y una valoración personalizada. Pero nunca debería sustituir el criterio profesional ni utilizarse como respuesta automática a cualquier síntoma.
En Fem Farmacia trabajamos con una idea muy clara: la salud no se improvisa. Escuchamos, valoramos y acompañamos para que cada recomendación tenga sentido. Porque detrás de cada suplemento debe haber una persona, una necesidad concreta y una estrategia segura.
Preguntas frecuentes sobre suplementos sin control
¿Es peligroso tomar suplementos sin receta?
No todos los suplementos son peligrosos, pero tomarlos sin asesoramiento puede serlo en determinados casos. El riesgo depende de la dosis, la duración, la calidad del producto, las enfermedades previas y la medicación que tome la persona.
¿Puedo combinar varios suplementos a la vez?
Depende de cuáles sean. Algunos pueden repetirse en composición o interactuar entre sí. Antes de combinar varios productos, conviene revisar etiquetas, dosis y objetivos para evitar excesos o mezclas innecesarias.
¿Los suplementos naturales pueden interactuar con medicamentos?
Sí. Algunos extractos vegetales, productos energéticos, adaptógenos o complementos para colesterol, tensión, sueño u hormonas pueden interferir con tratamientos médicos. Por eso es importante consultar antes de tomarlos.
¿Durante cuánto tiempo se puede tomar un suplemento?
Depende del tipo de suplemento y del motivo por el que se toma. Algunos pueden mantenerse más tiempo si están bien indicados, mientras que otros requieren pausas o una duración limitada. Lo recomendable es revisar cada caso.
¿Qué hago si tengo muchos suplementos en casa?
Lo mejor es no seguir tomándolos todos por inercia. Revisa qué estás tomando, para qué, desde cuándo y si existe alguna medicación activa. Un asesoramiento farmacéutico puede ayudarte a decidir qué mantener, qué pausar y qué no necesitas.
Conclusión
Los suplementos pueden ayudar, pero no deberían tomarse sin criterio. La entrevista de Fátima Rachdan en Intereconomía pone sobre la mesa una realidad cada vez más frecuente: muchas personas buscan cuidarse, pero lo hacen rodeadas de mensajes rápidos, promesas virales y demasiada información sin filtro.
En Fem Farmacia defendemos una suplementación consciente, segura y personalizada. Porque cuidarse no consiste en tomar más, sino en tomar mejor. Y, sobre todo, en saber cuándo un suplemento tiene sentido y cuándo lo más adecuado es parar, revisar y pedir asesoramiento profesional.





